Recordar lo sencillo
“Me olvidé de lo sencillo, de prestarle atención a quien siempre está conmigo.”
— Canción “Una cita conmigo”, de Marta Albarracín
Estaba preparando uno de mis talleres, llamado “Me Time”, sobre cómo encontrar espacios para estar con una misma y nutrir la autoestima y el amor propio y una compañera terapeuta me pasó una canción que no conocía… y que me encantó.
Me quedé embelesada escuchando la letra, mientras mi cuerpo empezaba a moverse al ritmo de la música. Sentí una oleada de alegría, fuerza y esperanza que me traspasó, haciéndome sentir ese confort alegre de volver al hogar de mí misma.
¿Qué canción era? ¿Quién era la artista?
Era “Una cita conmigo”, de Marta Albarracín.
Un verdadero regalo de canción en mi vida.
Gracias, gracias, gracias.
Olvidando lo esencial
A veces la vida nos arrastra en mil direcciones y olvidamos algo esencial: estar con nosotros mismos.
Vivimos pendientes de todo y de todos, menos de quien nos acompaña desde el primer y hasta el último día: nosotras mismas.
Y de repente, una canción, una frase, un momento… nos recuerda que necesitamos una cita con el alma.
Eso me pasó con esta canción.
La escucho cada vez que necesito un boost de energía de mí misma.
Es uno de esos recursos gratuitos e inestimables que nos ofrece la vida: una buena música, una buena letra, bailar, sentir… ¡y todo gratis!
Parar no es no hacer nada
Vivimos tan hacia afuera que a veces olvidamos lo esencial: parar y escucharte, como si eso no tuviera valor.
Y es justo lo contrario.
Parar, descansar, hacer espacio y silencio no es “no hacer nada”.
Es recomponerte, reconectar, practicar autocuidado, salud y bienestar… y eso depende solo de ti.
Parar no es no hacer: parar es «ser» más.
Esa “cita conmigo” de la que habla la canción es una invitación a volver a ti.
Mi pequeño ritual (te invito a probarlo)
Seguro que tú también tienes tus propios rituales, ¿verdad?
Este mío, de tan sencillo, parece “tonto”, pero a mí me funciona.
Tan simple, y aun así resetea mi estado de ánimo y alivia el estrés al instante.
Encuentro un momento, aunque sean solo los tres minutos que dura la canción:
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Pongo “Una cita conmigo” y me permito sentirla.
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A veces cierro los ojos.
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Bailo sabiendo que nadie me ve. Me dejo llevar…
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Sonrío y respiro profundo…
Y ya está. ¿Fácil, verdad?
Pon una alarma diaria si hace falta: ese será tu recordatorio de volver a ti.
También tengo otras versiones más divertidas, creativas y en compañía:
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Llamo a una amiga y bailamos juntas por videollamada.
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Una vez me grabé con el móvil, sin pudor ni miedo al ridículo, ¡y se lo envié a un par de amigas y familiares íntimos! Fue divertidísimo ver su reacción y la conversación contagiosa de alegría que provocó.
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Canto (o grito) a viva voz en el coche, ventanilla bajada, notando el aire en la cara.
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Involucro a mis hijos y bailamos entre risas y cosquillas… ellos riéndose y diciéndome “¡déjame, mamá, déjame en paz!” mientras no pueden parar de reír.
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La escucho bajo la ducha, o mejor aún, dándome un baño aromático, con mimo y algunas velas a mi alrededor.
Pequeños gestos que, sumados, construyen bienestar. Recordándome:
“estoy aquí, conmigo, y eso basta por ahora.”
La alegría también sana.
Y muchas veces, solo espera a que le abramos la puerta.
Deja que se te ocurren otras maneras divertidas de crear rituales parecidos.
Ponerte primero, sin culpa
Ponerte en primer lugar no es egoísmo, es responsabilidad emocional.
No puedes amar de verdad a otros si no te amas primero a ti misma.
Tus hijos —y las personas que te rodean— no aprenden de lo que dices, sino de lo que ven.
Si ven una mujer que se cuida, que se respeta, que sabe parar…
estarán aprendiendo autocuidado, no sacrificio.
A veces solo hacen falta unos minutos para volver al centro.
Eres única
“Hay billones de personas, pero no hay otra igual.”
— parafraseando la canción
Estoy de acuerdo.
Somos personas únicas, irrepetibles, valiosas.
Y el mundo necesita vernos florecer, no agotarnos.
Necesitamos nuestra mejor versión: más vivas, más luminosas, más tú, más yo.
Cuídate, escúchate, abrázate.
Regálate esa cita contigo.
Porque cuando te eliges, la vida también te elige a ti.
Una última reflexión…
Quizás no puedes encontrar esos momentos contigo porque temes estar a solas contigo misma.
Quizás no te gusta lo que puedas sentir, ver de ti, los pensamientos que te invadan… o la sensación de soledad.
Piénsalo.
Yo era de esas personas: no podía parar de hacer cosas, no sabía cuidarme y temía el vacío que iba a encontrar en una cita conmigo.
Sí, he pasado por ahí.
Y ahora, estar a solas y elegir bien qué hago, con quién invierto mi tiempo y mi energía, surge con naturalidad.
Y te lo digo con el corazón: es un lujo.
Un lujo estar conmigo misma, sola o acompañada.
¿Bailamos?
🎧 Escucha la canción “Una cita conmigo” en Spotify
🎥 Ver el videoclip en YouTube
Un abrazo alegre,
Assumpta Canals
PD: Si te resuena este tema, quizás te inspire leer el testimonio de Irene, una de las participantes del taller Me Time ,al que me refería al principio y otras historias de transformación y reencuentro personal que encontrarás en la sección de testimonios.





Qué bonita canción, cuánto sentido hay en ella y qué necesario pornerlo en práctica.
Gracias, Irene
La canción dice mucho, y el reto es precisamente ese: atrevernos a tener esa cita con nosotras mismas, día tras día, aunque sea por un par de minutos….ir creando el hábito, ese percatarse de que una no se está atendiendo tal y como genuinamente necesitamos.
Gracias por compartir tu sentir. Te envío un abrazo grande 💛